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ste es uno de los tantos indicadores
que utilizan los inversionistas
para evaluar el comportamiento de
una acción, midiendo la tendecia
experimentada por su precio en comparación
con los de otras. De acuerdo con
el criterio más generanlizado entre
los expertos, una acción que muestre
una fortaleza relativa fuerte y
en ascenso, debe de mantener ese
curso al menos a corto plazo.
La
fortaleza relativa se calcula a
partir del porcentaje de cambio
en el precio de
una acción durante un período determinado,
comparándolo con el de otras que
pertenecen a su grupo o son similares.
La comparación con estas se establace
en base a una escala entre 1 y 100,
en orden ascendente. Es decir, mientras
más se aproxima a 100 su fortaleza
relativa, mejor.
Aquellas
acciones comprendidas dentro de
una escala entre 80 y 100 son consideradas
con una fortaleza relativa muy buena,
mientras que si ese valor se sitúa
por debajo de 50 sucede todo lo
contrario.
Los
estimados toman como referencia
períodos de tres meses y de un año.
Cuando la fortaleza relativa de
una acción en tres meses cae en
una proporción mayor al 10% respecto
a su comportamiento en un año, ello
es una señal obvia de que su precio
se mueve en sentido descendente.
De
cualquier manera, como su nombre
lo indica, no se trata de un indicador
absoluto. De manera que una acción
no tiene que mostrar cualidades
de superestrella para ser situada
en una posición ventajosa. Sólo
basta con que el comportamiento
de su precio sea mejor que el de
otras acciones para que su fortaleza
relativa crezca.
Por
otra parte, el solo hecho de que
el precio de una acción se debilite
en un corto plazo no debe ser motivo
concluyente para venderla. Si su
fortaleza relativa para un año se
mantiene por encima de la escala
de 80, puede que se trate simplemente
de un retroceso o caída temporal.
Y esto suele suceder muchas veces,
por lo que a la hora de evaluar
una acción deben ser tomados además
en consideración otros indicadores.
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