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as opciones en esencia son derivados
porque su valor no es propio. En
realidad constituyen un contrato
establecido entre un comprador y
un vendedor, y pueden estar relacionadas
a acciones, a índices del mercado
bursátil, a lo que se conoce como
futuros o a bienes raíces. En este
caso nos ocuparemos de reseñar someramente
las vinculadas a las acciones.
Por
definición, las opciones son de
dos tipos: la que se conoce en inglés
como un call, y la que se denomina
un put. Una opción call otorga al
que la suscribe el derecho a comprar
100 acciones equis a un precio fijo
por un período determinado. Mientras
que una opción put concede al que
la suscribe el derecho a vender
100 acciones también a un precio
fijo y por un tiempo predeterminado.
Los cuatro elementos fundamentales
asociados a una opción son: la acción
propiamente dicha, el tipo de opción
(un call o un put), el precio de
ejecución, y la fecha en que expira.
Pongamos
por ejemplo el siguiente: ABC Jul
60 Call, quiere decir que se trata
de una opción para comprar acciones
cuyo símbolo bursátil es ABC, a
$60 la acción y con fecha de expiración
en el mes de julio. Esto significa
que si para la fecha convenida esa
acción vale $80, usted tiene derecho
a comprarla a $60 (lo que se conoce
como exercise the option) abonando
cierto recargo por cada acción más
la comisión que cobran los corredores
por la transacción.
Por
regla general las opciones se compran
por volúmenes de 100 acciones, tantos
como usted indique, y la fecha específica
de vencimiento es el tercer viernes
del mes señalado (según el ejemplo
anterior en julio), del año en que
se realiza la compra. De manera
que, siguiendo el mismo ejemplo,
"1" ABC Jul 60 Call, realmente significa
que usted está comprando un contrato
para adquirir 100 acciones de ABC
(por un total de $6.000) en la fecha
en que vence la opción o antes de
ella.
La
razón fundamental por la que un
inversionista puede preferir comprar
un call en lugar de comprar directamente
la acción radica en que es factible
adquirirla a un precio razonable
evitando la posibilidad de que por
un movimiento brusco del mercado
la acción empiece a subir sin que
él pueda o tenga tiempo de prevenirlo.
Otro motivo puede ser el de especular
con los altibajos del mercado.
Si
usted en cambio está interesado
en vender esa opción y la suscribe
con su corredor de bolsa (lo que
se conoce como write a Call option)
éste le acreditará a su cuenta el
recargo que el comprador de la opción
paga por cada acción, menos la comisión
del broker. Si para la fecha de
vencimiento del contrato ABC no
llega a valer $60, usted se gana
la cantidad abonada como recargo
por el comprador, pero si por el
contrario su valor supera los $60,
usted tendrá que vender las 100
acciones a ese precio y por tanto
perderá dinero. En caso de que usted
no posea las acciones, el broker
tendrá que adquirirlas de inmediato
a ese precio en el mercado, y usted
tendrá que pagarle además por ello
otra comisión.
El
otro tipo de opción, el denominado
put, es conceptualmente lo mismo
pero a la inversa. O sea, si usted
compra un put a una persona, lo
que está haciendo con ello es adquirir
el derecho a venderle acciones a
un precio determinado en la fecha
de vencimiento fijada o antes de
ella. A diferencia de un call option,
el comprador de un put option espera
que el precio de la acción disminuya.
Algunos
inversionistas con acciones en su
portafolio compran un put con la
intención de protegerse en caso
de que determinada acción se desprecie.
La
complejidad de este tipo de transacciones,
que han sido descriptas de una manera
muy elemental y somera en este trabajo,
las hace extraordinariamente riesgosas
y las sitúa fuera del campo de acción
del inversionista no avezado. Ello
sin contar las implicaciones tributarias
que lleva el comprar y vender opciones.
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