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o que se conoce como un American
Depositary Receipt (ADR, por sus
siglas en inglés) no es más que
la acción de una corporación extranjera
que puede comprarse y venderse en
el mercado de valores de Estados
Unidos. En vigor por primera vez
desde 1927, los ADR hacen posible
que el inversionista estadounidense
pueda adquirir valores de compañías
de otro país.
Por norma, la función de adquirir
las acciones en el exterior y de
venderlas corre por cuenta de un
banco inversionista, el cual se
encarga de registrar la operación
con la Comisión de Valores estadounidense
(SEC) para luego listar tales acciones,
digamos que en la Bolsa de Nueva
York, como ADRs y valoradas en dólares.
Hoy en día son más de 1.100 las
compañías extranjeras registradas
en la SEC.
Como
parte del proceso habitual, el banco
inversionista llega a un acuerdo
con otra
institución financiera para que
ésta actúe a modo de banco depositario
de los ADRs, a cuyo haber corren
las operaciones diarias.
El
precio de un ADR en dólares no necesariamente
tiene que coincidir con el equivalente
de la acción en la moneda extranjera
que corresponda, puesto que por
razones prácticas a veces un ADR
representa o bien una fracción de
dicha acción o equivale a varias
de ellas.
Si
la compañía emisora de las acciones
paga dividendos, estos serán recibidos
por el banco inversionista y distribuidos
proporcionalmente a los propietarios
de los ADR, después de deducir cualquier
retención impositiva a la que esté
obligada por la ley de su país la
firma extranjera.
Al
igual que sucede con las acciones
comunes de cualquier compañía estadounidense,
los propietarios de ADR suelen estar
investidos del derecho de voto como
accionistas de la firma que emite
dichos valores.
En
Estados Unidos existen varios sitios
en Internet donde puede obtenerse
más información sobre los ADR. He
aquí algunos:
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