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El mercado de hoy, está repleto de
opciones muy atractivas. El boom,
por ejemplo, de las acciones tecnológicas
y vinculadas a Internet ha sido
sostenido durante el último año,
con sus alzas y sus bajas. Esto
lleva a muchas personas a tratar
de establecer comparaciones entre
acciones de firmas gigantes y por
muchos años establecidas, las llamadas
acciones blue chips que se cotizan
en la Bolsa de Nueva York, digamos,
General Electric (GE) o Exxon (XON),
y otras de compañías cotizadas en
NASDAQ y más nuevas como Yahoo (YHOO)
o Amazon.com (AMZN).
¿Qué es en definitiva una buena
acción? En primer lugar, depende
si ésta cumple o no con los objetivos
que usted se ha trazado como inversionista.
No cabe duda de que una inversión
en acciones de GE o de XON tiene
valor, y que la apreciación de acciones
como YHOO y AMZN ha sido espectacular.
Pero como éstas hay otras, inmersas
entre más de seis mil que se cotizan
en los mercados de Estados Unidos.
De modo que para hallar su respuesta
es necesario hacer cierta indagación.
Si se siguen algunos pasos, rutinariamente,
no
resulta tan difícil hacerlo. El
problema mayor está en saber en
cuánto incrementará una acción su
valor, y cuándo.
El
método más recurrente para empezar
a identificar si una acción es buena
pasa por compararla con sus congéneres
del sector específico al que pertenezca.
Para ello es imprescindible revisar
su estado financiero. Es importante
fijarse en su volumen de ventas
y el crecimiento de sus ingresos,
así como en el margen de utilidad
bruta. Si lo que usted busca es
una acción que debe figurar como
predilecta dentro de su cartera
de inversiones no preste tanta atención
al precio que tenga como al futuro
que se le anticipa.
Cuando
se trate de una acción que debe
cumplir este propósito, lo mismo
se puede escoger entre acciones
que se caractericen por deparar
crecimiento (las llamadas en inglés
growth stocks) o las que se definen
por el valor que entrañan (value
stocks). De las primeras se espera
que el crecimiento de sus ganancias
exceda al de otras compañías; mientras
que las segundas típicamente poseen
una relación precio-ganancia (P/E)
inferior a la de otras acciones
de su grupo y están llamadas a valorarse
todo lo que merecen una vez que
los inversionistas reconozcan su
justo valor.
La
gerencia de la compañía, su estabilidad
y consistencia, es un factor importante.
El inversionista debe estudiar si
ésta ha sido capaz de formar sus
propios talentos o ha tenido que
recurrir reiteradamente a fuerzas
externas para nutrir sus filas de
ejecutivos. Otro elemento a tener
en cuenta son las deudas. La abultada
existencia de obligaciones a largo
plazo puede ser una mala señal,
y si son a corto plazo, peor.
También
es vital aprender a distinguir cuándo
una acción atraviesa por un período
de alza en su precio (price momentum)
y cuándo se trata de una bonanza
en sus ganancias (earnings momentum).
Si compramos una acción durante
su price momentum, se corre el riesgo
de pagar más de lo aconsejable por
ella. Es recomendable evitar este
paso a menos que usted sea un inversionista
experimentado. Por el contrario
una acción que refleje una tendencia
de crecimiento sostenido en sus
ganancias (earnings momentum) siempre
es una inversión que rinde frutos.
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